Ser optimista, ser el cambio y vivir con principios de felicidad de Mark Stevenson




Jacobo Malowany coach hace el cambio en la vida de las personas y como actuamos con las personas es lo que   explica Mark Stevenson , este articulo y el video es parte de lo que hacemos como un coach ontológico. si necesita ser más que hoy en forma ecológica y sin dañar a otros. Confiar poder en lugar de ejercerlo,  saber compartir. Espero que les sirva este aporte. Si necesitas un coach llama al 0059899781900 para una sesión y on line o presencial empieza a ser más líder.



Mark Stevenson  escribe:

Estos principios surgen de mis observaciones de individuos brillantes. Tengo mucha suerte con mi trabajo, porque me permite conocer a gente extraordinaria que hace cosas buenas todo el tiempo. He tenido la suerte de conocer a muchas de estas personas. Mi propósito inicial era dilucidar lo que tienen en común, lo que les une, si era su manera de pensar o de actuar. 

Estuve investigando durante unos dos años y acabé por descubrir que todas comparten estos ocho principios. Muchas de ellos no son conscientes de que los comparten ni se los plantean como tales, pero estos principios existen. A continuación los redacté e intenté ponerlos en práctica y, al hacerlo, me di cuenta de que lograba hacer más cosas. 
Estos son los ocho principios:

- 1. El optimismo es un posicionamiento moral. Un optimismo pragmático, no de castillos en el aire. La vida es una elección, debemos imaginarnos un mundo mejor e intentar mejorarlo con pequeñas acciones en lugar de quejarnos del status quo.

- 2. Todas las personas que hacen cosas buenas están comprometidas con un proyecto superior, un proyecto que va más allá de sí mismas. Las personas felices suelen tener un proyecto que está por encima de ellas.

- 3. Hay que abrirse a la evidencia, basarse en los hechos objetivos. "Tenemos que pensar como los ingenieros, no como los políticos."

- 4. Las ideas deben compartirse, no protegerse. en Internet la gente comparte sus ideas todo el tiempo. Cuanto más se amplifica una idea, más fuerza adquiere. La innovación es el entorno en el que las ideas practican el sexo. 

- 5. No pasa nada si te equivocas, lo irresponsable es no intentarlo. Para algunas personas, equivocarse es una estrategia. Pero para otras personas cometer un error es catastrófico, un fracaso. Una vez le preguntaron a Keith Richards de los Rolling Stones cómo se le ocurrían esos magníficos riffs de guitarra. Y dijo: «Empiezo a tocar hasta que cometo el error adecuado.»

- 6. Somos lo que hacemos, y no lo que tenemos intención de hacer. Nadie se define a sí mismo como una persona amargada, cínica o complicada, le echa la culpa de su mal carácter a los demás o las circunstancias, pero lo cierto es que, si actúas ante el mundo como una persona amargada, cínica y complicada, es que realmente eres así.

- 7. Ponerse en marcha, superar la resistencia al inicio, superar la procrastinación. Empezar poco a poco hasta conseguir la dinámica de la acción. 

- 8. Cuando te embarcas en un proyecto grande, debes planteártelo como un torneo muy largo. Siempre digo que es como un torneo que consta de diez rondas, y hay que ser consciente de que en la primera ronda vas a perder nueve batallas de cada diez. Esto es así porque a casi nadie le va a gustar tu nueva idea, estás luchando contra el modelo imperante. Siempre pierdes más veces de las que ganas, pero al final puedes conseguirlo. Lo importante es no confundir las primeras rondas con todo el torneo.

Entrevista de Elsa Punset a Mark Stevenson, escritor y divulgador, autor de "Un viaje optimista por el futuro", sobre cómo los cambios tecnológicos y científicos están transformando la sociedad en la que ahora estamos viviendo. 
ver el video: 

Elon Musk, es el futuro nombre de los que más aportan al mundo y se hacen millonarios jovenes

El inventor de Paypal, Tesla y SpaceX recorrió un largo y difícil camino para llegar a ser el millonario filántropo que hoy es

Tras la muerte de Steve Jobs, el emprendedor que ocupa la imaginación popular es Elon Musk, que engloba la mirada futurista del creador de Apple con actitudes de alguien realmente preocupado por dejar su marca en la titánica tarea de salvar al mundo.

La vida de este emprendedor nato no es aún tan conocida como la de Jobs, Bill Gates o Mark Zuckerberg. Claro que si logra sus objetivos con el Tesla y con Space X su nombre eclipsará a los tres nombrados en la oración anterior.

La revista Time publicó una serie de hechos que hacen que la vida del excéntrico señor Musk sea muy distinta a la de otros “nuevos ricos” de Silicon Valley.
Vivió con US$ 1 por día mientras estudiaba

Luego de terminar la secundaria, el futuro creador del auto eléctrico Tesla se mudó a Canadá para estudiar en la Universidad de Queen, en Ontario, y para pagarse los estudios tuvo trabajos de medio tiempo. Esto hizo que, luego de pagar los gastos fijos, tuviera tan sólo US$ 1 para vivir por día: por eso su dieta habitual eran panchos y naranjas, que compraba al por mayor. A veces agregaba pasta con salsa de tomate.

En esa época se dio cuenta que llegaría alto, porque si conseguía llegar a fin de mes con US$ 30, entonces podría lograr cualquier cosa que se propusiera.
Trabajó en un club nocturno

Más adelante consiguió una beca de la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania (a la que también asistió Donald Trump, hoy candidato a la presidencia de los Estados Unidos) pero de cualquier manera se complicaba hacer frente a los gastos: compartió el alquiler y además trabajó en un club nocturno.
Era millonario antes incluso de vender PayPal

Si bien suele decirse que Musk consiguió hacerse millonario tras vender la empresa de pagos centralizados PayPal, antes había vendido Zip2, una empresa de software que proporcionaba mapas y directorios de empresas, por US$ 22 millones.
Pone su propio dinero para desarrollar sus ideas

Al contrario de la mayoría de los emprendedores, Musk prefiere financiar sus ideas para que los financistas no lo obliguen a buscar ganancias antes de tiempo. De hecho, invirtió US$ 10 millones de la venta de Zip2 en su siguiente proyecto, una compañía de pagos que llamó X.com y que luego sería conocida como PayPal. Cuando esta última fue adquirida por Ebay, esos 10 millones se convirtieron en US$ 1.500 millones, que luego invirtió en Tesla y SpaceX.
Una vez Musk se quedó sin dinero

Tesla no generó dinero durante mucho tiempo y necesitaba inversión. Según la revista Vogue, entre 2008 y 2009, como puso todo lo que tenía en la empresa, Musk terminó pidiendo prestado para pagar el alquiler.
A Tesla le llegó la mano

La empresa que fabrica autos eléctricos tiene, parece, la llave para el transporte del futuro. Pero, en 2009, estuvo a punto de quebrar, y lo mismo sucedió en 2013, tanto así que estuvo a punto de ser vendida a Google por US$ 6.000 millones. Una inversión de última hora salvó a la empresa y poco después comenzó a dar sus primeras ganancias.
SpaceX… también estuvo cerca de quebrar

Fue en 2008. La salvo un contrato con la NASA, de US$ 1.600 millones. Después de conseguirlo, los inversores empezaron a hacer fila para inyectar sus dólares en la empresa.
Musk ofreció pagar más de lo que estaba obligado por ley por su primer divorcio

Cuando, el emprendedor decidió finalizar ocho años de matrimonio con Justine Musk, cumplió con pagar el acuerdo legal pero además se hizo cargo de los abogados de su ex y ofreció pagar todos los gastos de la casa donde ella vivía junto con sus cinco hijos. Como si esto fuera poco, envió US$ 20.000 por mes mientras llegaban a un acuerdo. Si bien Musk ofreció US$ 80 millones y una casa, ella rechazó la oferta. Al final, arreglaron por US$ 2 millones en efectivo y US$ 80.000 de pensión alimenticia para sus hijos durante 17 años.
A su segunda ex le ofreció un segundo acuerdo de divorcio

En 2012 se separó de su segunda esposa, la actriz Talulah Riley, quien consiguió un arreglo de US$ 4,2 millones, su reloj Cartier, su cartera Gucci, diamantes y un Tesla (¡obvio!), de acuerdo a lo informado en su momento por TMZ. Riley y Musk se casaron de nuevo en 2013 y se divorciaron en 2015. El dueño de Tesla ofreció un acuerdo por US$ 16 millones pero por ahora los trámites de divorcio no terminaron porque parece ser que se reconciliaron. Sí, otra vez.
Musk compró dos casas en el mismo barrio

En 2012, compró una casona de estilo colonial francés en Bel-Air por US$ 17 millones con seis habitaciones, nueva baños, varias chimeneas y un garaje para cinco autos. Y, al año siguiente, gastó US$ 6,75 millones en una casa estilo “rancho” de tres habitaciones, con una casa de huéspedes que está casi frente a su primera casa.

Sin embargo, el excéntrico señor Musk no tiene donde quedarse cuando va, durante la semana, a Silicon Valley (donde están las oficinas de Tesla). Por eso, cada tanto, pasa la noche en la casa del CEO de Google, Larry Page, de acuerdo a Business Insider.
Fuente: Infotechnology

TTIP con la Unión Europea, beneficios para el comercio

Hemos seleccionado este interesante articulo escrito por Federico Steinberg que es el investigador principal de Economía y Comercio Internacional del Real Instituto Elcano de España. 

Durante los últimos doscientos años, la economía mundial ha estado dominada por los países del Atlántico Norte. Primero, por Europa en solitario y después, por Europa y Estados Unidos (con un liderazgo marcadamente norteamericano tras la segunda guerra mundial). Sin embargo, a lo largo de las próximas décadas se espera que la pérdida de peso relativo del eje transatlántico en la economía mundial, que comenzó hace ya veinte años, se acelere. Los ganadores serán las nuevas potencias emergentes, especialmente asiáticas, pero también latinoamericanas y africanas.

Ante este panorama, la Unión Europea y Estados Unidos abrieron negociaciones en 2013 para crear un área de libre comercio e inversiones(TTIP, por sus siglas en inglés), que sería la mayor del mundo cubriendo más del 40% del PIB mundial, un tercio de los flujos comerciales globales y casi el 60% de los stocks de inversión acumulados en el mundo.

El objetivo es alcanzar un acuerdo para 2016 (antes de las elecciones estadounidenses, para que Obama pueda apuntarse otro éxito en política exterior) que permita integrar de una forma mucho más intensa el mercado transatlántico.

Además de eliminar totalmente los aranceles, que ya son muy bajos (un 2,8% en media ponderada), se está intentando reducir las barreras no arancelarias, que se derivan de que cada bloque mantiene su autonomía regulatoria en materias como la propiedad intelectual, las normas para proteger la seguridad del consumidor, las normas para la comercialización de servicios de alto valor añadido, o las compras públicas, entre otras.

Todas estas trabas equivalen a aranceles adicionales de entre el 10% y el 20% y dificultan especialmente el comercio de servicios, que es el que tiene un mayor potencial de crecimiento. Por último, se pretende establecer un tribunal de arbitraje para resolver disputas entre empresas y estados, con el objetivo de que su existencia aumente todavía más las inversiones cruzadas.

La principal justificación que las autoridades europeas y estadounidenses han dado para lanzar el TTIP es que generará crecimiento y empleo. Según un estudio de CEPR, encargado por la Comisión Europea, un acuerdo amplio y ambicioso podría generar 119.000 millones de euros al año para la Unión Europea y 95.000 para Estados Unidos. Sin embargo, todas estas potenciales ganancias de comercio también existían hace diez años y, seguramente, también existirán en el futuro. Por tanto, la pregunta relevante es ¿por qué ahora el TTIP? Y la respuesta, hay que buscarla en la geopolítica.

El TTIP como respuesta al auge de las potencias emergentes

A lo largo de las últimas décadas, conforme avanzaba la globalización económica y los países emergentes (sobre todo asiáticos) se abrían a la economía mundial, el centro neurálgico de la economía internacional se ha ido desplazando lentamente desde el Atlántico hacia el Pacífico. En un principio estos cambios no pusieron en jaque el liderazgo político, económico e intelectual de Occidente. Se trataba de que los nuevos países adoptaran las reglas marcadas por las viejas potencias. Sin embargo, desde el estallido de la crisis financiera global en 2007, y de la Gran Recesión que la ha seguido, se ha impuesto una narrativa en las relaciones internacionales según la cual el futuro es de las economías emergentes.

El TTIP, por tanto, puede verse como parte de la reacción de Europa y Estados Unidos a su declive relativo; es decir, como un instrumento para recuperar el liderazgo y, por tanto, lograr mayor influencia en el escenario económico internacional. Se trata de revitalizar su poder de una forma indirecta, fijando nuevas normas en el campo económico; es decir, reescribiendo las reglas de la globalización.

Si el TTIP llega a buen puerto, el mensaje para los países emergentes será claro: si queréis vender vuestros productos a mis ricos consumidores, debéis adoptar mis normas; si no, os quedareis fuera, por lo que vuestro crecimiento será menor.

Utilizar el TTIP como palanca para recuperar el liderazgo económico mundial es, sin duda, atractivo. Sin embargo, la estrategia podría fallar, bien por problemas en la propia negociación del acuerdo, bien porque la reacción de las economías emergentes no sea la deseada por el eje transatlántico.

Para que el plan tenga éxito, es imprescindible que estadounidenses y europeos se pongan de acuerdo en nuevas normas para el comercio y la inversión. Como se han excluido de la negociación los temas más espinosos, lograr un TTIP ambicioso es factible. Sin embargo, como las tradiciones regulatorias a ambos lados del Atlántico son distintas, esto no será, ni mucho menos, automático. De hecho, como en materia económica la relación de fuerzas entre la Unión Europea y Estados Unidos está equilibrada, ninguno podrá forzar al otro a que adopte sus propios estándares, lo que deja al reconocimiento mutuo como la mejor fórmula para avanzar.

Pero en la Unión Europea saben bien que, incluso optando por el reconocimiento mutuo y no por la armonización normativa, fueron necesarias varias décadas para construir el mercado interior. Y, en servicios, todavía no se ha conseguido.

Pero aún si el TTIP logra completarse, nada asegura que el acuerdo vaya a abrir una nueva etapa de globalización bajo liderazgo occidental. Las potencias emergentes, en especial China, India y los países de América del Sur, se han resistido durante años a aceptar normas en la OMC que redujeran su margen de maniobra para la política industrial, que son precisamente las normas que intenta fijar el TTIP.

Por lo tanto, si para cuando el TTIP esté firmado y funcionando sus propios mercados suponen una porción mayoritaria y creciente del mercado mundial, podrían optar por no adoptar los estándares del TTIP para no perder soberanía regulatoria, confiando en que el coste de oportunidad de esta decisión no fuera demasiado alto porque las oportunidades de crecimiento exportador en el mercado transatlántico fueran decrecientes.

De ser así, el TTIP no se convertiría en el modelo de la nueva regulación del comercio mundial, ni sería multilateralizado a través de la OMC, sino quesería el principio de un escenario de fragmentación del mercado mundial entre grandes bloques comerciales rivales que delegaría a la irrelevancia a la OMC, que por el momento es la institución que mejor ha funcionado para regular la globalización.



** Federico Steinberg es investigador principal de Economía del Real Instituto Elcano**
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